Sólo el turbio mote
del alma acorralada y absurda
diluyendo su semen
entre las carnes débiles del barro.
Los árboles corrompidos
que angostan la luz de la ventana.
La carta quemada en el hogar del hielo.
Más allá de la población épica
la que luce los colores de la guerra
la bastarda peregrinación
la imaginería humana.
Y alojados y embebidos en la triste comedia
placeres pagados en oro
horas de cocktails
deseos de asesinar en el aburrimiento.
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